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Mando PlayStation

Jugar

Lo que (tal vez) se están perdiendo

por Talita

Me gusta jugar. A los videojuegos digo, a la Play. No a cualquier juego, naturalmente (es como decir "me gusta leer" y después soltar un "a Jodorowsky". Hay juegos y juegos). Pero lo digo así, como una declaración de principios, para que sepan con qué se van a encontrar a continuación.

Por ejemplo, de lxs que ahora están leyendo, ¿cuántxs de ustedes juegan? La duda es genuina, porque realmente conozco a muy poca gente (y a muy pocas mujeres) que jueguen a algo más que a las aplicaciones chorras del teléfono o al Solitario Spider.

Lo que me hace pasar a la pregunta siguiente: ¿por qué? Veremos qué dice el público.

Para empezar esta serie de posts pensé en hacer un recorrido cronológico: cómo fue mi tímido (y prejuicioso) acercamiento al mundo de los juegos, cómo fui encontrando el tipo de juegos que me gustan y cómo fui convirtiéndome en una gamer decente. No voy a escribir reseñas, sólo voy a intentar tentarlos hablándoles de las cosas que más me fascinan de los juegos que juego.

Por otro lado, también tengo que agregar que no sólo me gustan los videojuegos, sino también los juegos de rol. Quien haya taliteado un poco por mis posts tal vez ya lo sepa. Pienso rebuscar entre mis anotaciones de Dungeons & Dragons y de Mago (hay anotaciones, ¡por supuesto!) y relatar los Mejores Momentos. Va a ser como un Memoires, pero más ridículo porque esta vez ya no tengo 13 años y porque va a haber más gente implicada.

Aquí vamos.

Primeros acercamientos

Creo que a lo primero que jugué fue a una versión online de Dungeons & Dragons. No recuerdo mucho, sólo que le había puesto a mi personaje Sonsoles1. Jugué poco, me ponía muy nerviosa y no entendía bien lo que había que hacer, así que renuncié enseguida. Me recordaba a la frustración que sentí las pocas veces que de chica intenté pasar algún nivel roñoso del Super Mario. No duraba ni un minuto y encima me tocaba devolver el mando enseguida porque la consola no era mía.

Pero lo importante fue haber dado ese primer pasito.

Le siguió un juego super simpático y con una música genial: World of goo2. Con este no tenía pánico de "morir" todo el rato porque el estilo de juego es más de puzzle o lógica. El objetivo es fabricar estructuras con unas bolitas -que se descojonan según las vas moviendo- y juntar un mínimo de esas bolitas en un frasco. Al principio es fácil, pero luego la cosa se complica bastante, tanto que hoy me preguntaba cómo cuernos hice para pasar ciertos niveles. Supongo que me habrá ayudado Google, o mi marido.

World of Goo

Lo más divertido de World of goo, además de las bolitas de moco que no paran de hacer ruiditos, son los mensajes que va dejando alguien conocido como "el que pinta los carteles". Es un graciosillo que da pistas sobre los objetivos de cada nivel. El mundo es tal vez lo más bizarro: hay fábricas, contaminación y... ¿concursos de belleza? Incluso algo así como un Apocalipsis. El lado simpático del petróleo. Y para terminar, un dato que es algo más que una curiosidad. El mismo tipo que escribió y diseñó el juego también hizo la música. Tomá mate. Si quieren probarlo, acá tienen el enlace a página y también lo tienen disponible en Steam. No está en español, pero con un poquito de inglés alcanza.

En el próximo post les voy a contar un poco más sobre plataformas (jugar sale caro, ¡pero no tanto!) y sobre un estudio que pareciera dedicarse a hacer exclusivamente juegos cucos: Amanita Design.

Hasta entonces, ¡abrazos taliteros!


  1. Ponerle nombre a mis personajes es casi ritual para mí. Es uno de mis momentos favoritos de los juegos de rol.

  2. Me encanta la primera traducción que me aparece de la palabra goo: "cosa muy pegajosa". También encontré "moco", así que podemos arreglar en "moco muy pegajoso" y todos contentos.