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Máquina de escribir encactusada

Inspiración gerundia

O inspiración sin más

por Talita

Primero, la idea. Hermosa y plena, radiante toda ella, llega emanando vapores opiáceos que difuminan el fondo coloquial del día a día para plantarse en la materia gris. Empieza echando raíces en uno o dos sitios y se mueve hasta lograr expandirse en todas las direcciones. Sumisa sólo al comienzo, a medida que avanza se interpone a responsabilidades sociales y necesidades fisiológicas, generando el impulso único y exclusivo de sentarse a expresar, mediante puntos y palitos, todo lo que de ella deriva.

Después, su desarrollo. Una vez acondicionada la madriguera y teniendo a su contenedor abocado al fino arte de hacerle caso, la idea empieza a mutar, a tornarse azarosa, excesiva, adversa. La pugna es inminente: mientras la idea intenta hacer casa en un sitio que no le corresponde, el portador la desplaza audazmente con adverbios y adjetivos aduladores hacia donde le es conveniente. Pero la idea sabe y no se deja vilipendiar fácilmente, acusa el golpe pero devuelve una estocada aún más cruel: allí por donde pasa deja su huella, una brecha ardua de tapar con abstracciones.

Y al final, el final. Entonces, a medida que las fisuras crecen, la idea festeja victoriosa. Llenando de espacios vacíos su entorno hasta más no poder, se regocija en un triunfo seguro y emprende su escape a través de poros y vías similares. Vuela pronta hacia otras materias, seduciendo nuevas cabezas, embelesando nuevos ojos. Pero lo que no sabe es que su portador ha sido astuto, sabiendo aprovechar el momento previo al exilio y cortándole los brotes para luego sembrarlos en las fecundas grietas que ha dejado a su paso.

Y así la idea se desvanece más allá de los límites del escritor, que ha quedado con un folio lleno de puntos y palitos, derrotado por la imposibilidad de contenerla. Mas su congoja es pasajera, pues sabe que las reminiscencias poco tardan en empezar a brotar y a entretejerse. Ya están, de hecho, dando origen a una nueva contienda, a un nuevo e interminables ciclo: papel y lápiz, documento en blanco y backspace, cuaderno y lapicera, contenedor azul y papelera de reciclaje.